Moana: El poder de una aventura animada

base_imageBueno. El título lo dice todo. Y es que desde los primeros trailers Moana (2016) llamó la atención, aunque por diversos motivos, de la crítica especializada. Aquí, el planteamiento clásico de Disney se fusiona con la experiencia animada de su subsidiaria Pixar para traer un film muy bien logrado, con datos curiosos, una reflexión poco infantil y la primera princesa de las islas polinesias.

Moana es la hija y sucesora del jefe de una isla que se verá arrastrada en un viaje fuera de sus conocidas playas para salvar a los suyos. Al laxo recorrido narrativo inicial, que sirve para explicar y acomodar ciertas cuestiones sutiles pero necesarias, se oponen asuntos interesantes en la construcción de la comunidad y de los personajes principales: Moana y el semidiós Maui(personaje mitológico de esta región).

Una de las cosas a destacar es el dominio exclusivo del terreno computarizado en la animación. Motivo por el cual, cada cuadro animado es soberbiamente realista, de la misma calidad que muchos de los videojuegos de hoy en día,  motivo por el que nos envuelve en una sensación similar a un film en 3D. La banda musical junto al uso de canciones -marca que define a Disney- están a la altura de las imágenes y ayudan a recordar el contexto de los personajes:la aventura, el mundo marino y el carácter épico que domina en varias escenas del fil).

Sin embargo, Disney no solo rompe su carácter preceptivo con la presencia de una inusual princesa (joven  inicialmente rebelde) y la nula aparición del tema amoroso, al menos en el sentido clásico, extinguiendo al príncipe azul. Otras cuestiones, fuera del carácter cinematográfico, hacen a Moana una historia pertinente y necesaria en esta búsqueda por romper los estereotipos de personajes e historias.

La realización y explicación de una mitología dentro de la comunidad a través del carácter oral y colectivo, representado en la abuela, pone en evidencia un asunto que anda hoy en día fomentándose en varios ámbitos: la recuperación de la tradición oral gracias a los famosos cuenta cuentos. Casualmente a esto se le suma un planteamiento con moraleja de índole ecologista; la personificación simbólica, directa del mar como elemento que acompaña y vincula todos los acontecimientos son algunos claros ejemplos.

moana-disney-film-dwayne-johnson-the-rock-animacion-cine-desire-magazine-desire-mag-01Al inicio tenemos junto al desarrollo de la cosmovisión, marcadas por las canciones, la presencia visual y sutil de costumbres, creencias, con constantes referidas a la migración (elemento fundamental para entender la población de espacios geográficos patentada en los inicios de la humanidad). El carácter mitológico no solo aparece con los relatos o la intervención del semidiós Maui, sino también con la interacción de este con unos tatuajes espontáneos, narrativos y móviles, recordando a la serie animada Hércules (1998), en donde las musas retratadas en un jarrón ayudaban a relatar algunos sucesos de forma más dinámica o amena.

Dos cosas minúsculas e invaluables terminan de engarzar esta gran cantidad de variables: primero, un elemento aparentemente anodino, irrelevante termina obteniendo una poderosa carga simbólico final- marcando un nuevo orden del mundo, el regreso a un estado primigenio e ideal: el anzuelo y confín marca los 120 minutos de la cinta, aunque solo aparezca esporádicamente (algunos incluso podrían confundirse con otros elementos que incursionan con mas frecuencia). Segundo, la ingeniosa presencia de animación dentro del propio mundo animado, asunto que marca énfasis en la intención realista que configura el mundo y sus personajes. Lo cual también sirve para darle más interacción y contrapuntos (los tatuajes).

Moana es, sin duda, una esforzada producción que pone en la mesa lo mejor del conocimiento fílmico de Pixar y el poder de certificación de Disney en cada uno de sus proyectos. Tiene plots definidos, gags típicos y naturales sumados a una caracterización de sus personajes (tags).

Con una banda sonora de primera, imágenes que nos hacen vivir la aventura, guiños a otras producciones – cinematográficas y animadas –, presencia del antropomorfismo en sus divinidades (asunto fomentado desde los inicios de las culturas)  y un curioso coprotagonista: bastante empático, haciendo al mismo tiempo de maestro y aprendiz, que tiene la habilidad de transmutarse similar a un chamán, nahual o brujo.

Moana llega a la cartelera para intentar colarse en el top que ya ocupan Zootopía y Frozen. Hablamos de una experiencia única para quien esté dispuesto a ver más allá de la clásica historia de Disney.

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