Sully: Una historia. Muchas historias

Cuestionarnos. Eso es, sin duda, uno de los acontecimientos más conflictivos en la vida de un ser humano. Porque nunca podremos intentarlo de nuevo, ni corregirlo o evitarlo. El tiempo es inapelable. Pero, cuando nos pone al límite ¿Cómo contestar correctamente? ¿Cómo saber que se está contestando así?

El drama Sully protagonizado magistralmente por el reconocido Tom Hanks, en quien recae todo el peso de la cinta, y su complemento Aaron Eckhart pone un asunto tenuemente olvidado en primera plana: preguntarnos por la humanidad perdida del hombre y ese aspecto poco recordado que habla de la solidaridad y de la empatía.

sully1Cinta basada en hechos reales que muestra algunos planteamientos ya propuestos desde hace siglos por obras como La metamorfosis de Kafka y su crítica a la deshumanización del hombre producto del sistema. La visión de Descartes sobre el cuerpo como una maquina perfecta y la propuesta de aquella escuela futurista de la vanguardia: la admiración por el poder de la máquina.

Claramente, esos tres conceptos podrían definir y resumir la cinta. Pero más importante aún es la capacidad narrativa de este film. Para ser exacto. La capacidad de hacer de la narración un acontecimiento fragmentario, encriptado, que llega a resolverse a través de la superposición de una misma escena repetida incansablemente, pero desde diversos y sutiles puntos de enfoque. Así, si lo pensamos, Sully resulta una película bastante repetitiva, casi monotemática, llegando a generar tensión por saturación (bingo: he ahí la clave).

Básicamente, esta es una crítica para los que ya vieron la cinta. Porque tan solo de verla este hecho salta (resalta) a la vista. Sí, ¿te has dado cuenta? La historia dirigida por Clint Eastwood pudo ser contada de inicio a fin en no más de 40 minutos y no sería, o tendría, ni la mitad del poder de Sully: hazaña en el Hudson. Cuál es el truco. La magia. La Clave.

Este pequeño pero elaborado puzzle lo componen una gran cantidad de partes minúsculas e insignificantes que juntas, generan la perfecta construcción de un sistema que no tiene fallos, a diferencia del motor del avión piloteado por Tam Hanks. Un pertinente, inteligente y pausado desarrollo no solo del guión – sino principalmente de los diálogos – sumados a la estupenda labor del protagonista (empático, muy humanitario. Pero por completo hermético hasta el final) son su carta de presentación.

Junto a lo anterior, los datos sueltos que se van entregando ensully5 las escenas que van aumentando la información ayudan a comprender la situación. El conflicto de dos entornos: el mediático o social (que presionan a Sully a cuestionarse constantemente hasta el agotamiento) y el interno (el estupor ante la autocrítica que suele ser en la mayoría de casos destructiva en vez de constructiva) suman a la repetición de algunos hechos un factor atmosférico de tensión, generando la agonía por ser testigos del asunto principal: el accidente.

Acostumbrado a ganar, Eastwood demuestra por qué un hecho vale más que mil palabras. Lo que se privilegia aquí no es el poder de una buena historia. Sino la capacidad de contarla de la mejor manera posible. La cámara nos presenta factores que comprendemos de manera instintiva, y que acondicionan la puesta en escena de la resolución del conflicto: el juicio a Sully por el milagroso acuatizaje en el Hudson, pudiendo haber regresado al aeropuerto sin poner en riesgo la vida de 155 pasajeros (que como número no es muy cuantioso, pero teniendo en cuenta lo que representan y los lazos que los unen a padres, madres, hermanos, hijos; cobran su verdadero sentido).

La película es más que una historia contada con prolijidad. Es un casi una exhortación a aspectos reales de la vida que han sido dejados de lado por cuestiones prácticas: ya forman parte del modo común de vida. La creencia plena en que la tecnología, las maquinas tienen todas las respuestas y pueden comprender, ejerciendo su poder en aspectos plenamente humanos de nuestras vidas cómo la toma de decisiones, por ejemplo. Junto a esto el triunfo del hombre por encima de su creación (la maquina) en cuanto el factor humano es sumado a la ecuación de una resolución de problemas que abre paso para una crítica a los individuos que desarrollan el sistema, ejecutando sus reglas. Estamentos que son seguidos de forma sistemática y parametrada, perdiendo su punto de vista individual, sensible y perceptivo.

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La clave: Tom Hanks y Aaron Eckhart

 

La cinta muestra la presión que puede ejercer cumplir con las expectativas propias y ajenas, más aún, cuando se está moralmente consciente de la responsabilidad que se tiene frente a un grupo de personas a su cargo. Pero, fundamentalmente, Sully: Hazaña en el Hudson habla de la imposibilidad de no ser juzgados (autojuzgados incluso) y de la capacidad de entender que más allá de las decisiones correctas o incorrectas somos personas que elegimos por experiencia e instinto: que solo podemos tomar una decisión en base a la información que tenemos; esperando, que todo salga bien y que sea lo esperado.*

Lo bueno: La actuación de Tom Hanks respaldado por Aaron Eckhart. La estructura del film y el discurso de Sully en el juicio.

Lo malo: La presencia de la familia de Sully, si bien es complementaria para entender otros aspectos del personaje, resulta ciertamente anodina en cuanto a la trascendencia de la historia.

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*Esto ha sido una pequeña cita o parafraseo de una película del 2005: Los rompebodas

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