Pasajeros: Un clásico futurista sobre la moral

Una idea simple pero poderosa es la que enmarca la historia del último y esperado estreno en nuestra cartelera: Pasajeros (2017). Y es que, para la actualidad, viajar a través de millones de años, estrellas y sistemas dentro del vasto infinito del universo se ha convertido en un tema recurrente. El motivo es lo de menos: ¿viaje de expedición? ¿De repoblación?  ¿La esperanza de un camino distinto? Con diversas orientaciones cada vez, los viajes intergalácticos son, hoy en día, la excusa perfecta para hacer cine.

Siguiendo el precepto anterior es obvio que el género predominante sea ciencia ficción, aunque en la cinta dirigida por Morten Tyldum –nominado al oscar a mejor director en el 2015 –el romance entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence, los atractivos protagonistas (sobre quienes recae todo el peso de la historia), sea un punto a tener en cuenta también. Lo cierto es que ficción, drama o romance, tenemos ante nosotros la misma película. Aquí puede haber una falta de directriz al respecto.

pasajerosunclasicofuturistasobrelamoral2¿Se pudo hacer más con el argumento, el conflicto o la definición de los personajes? Pues claro, casi siempre se puede hacer mejor algún aspecto en cualquier película. Este es el motivo por el que la crítica, al menos la mayor parte, ha despotricado el film, ante su falta de ambición u originalidad de perspectiva, que para decirlo a grandes rasgos, en un primer nivel tiene claras relaciones con el clásico de James Cameron: Titanic*.

CONSCIENTES COINCIDENCIAS

¿Hay alguien en este mundo que no haya visto Wall-e? Pues ya sea sí o no la respuesta, tienes en Pasajeros un contexto bastante similar. Un viaje de larga duración que lleva pasajeros en estado de hibernación hacia un mejor destino. Aunque en el caso de la cinta animada las variaciones son evidentes, la clara referencia al aspecto de ser un grupo de individuos condenados a vagar por las estrellas hasta encontrar su destino y repoblarlo, es innegable.

La idea de un hombre elegido para solucionar un problema que permita no solo su redención sino la salvación de un grupo mayor es una analogía cercana a Interstellar, del gran Robert Nolan. Así como algunos cuadros fuera de la nave muy similar a Gravedad de Alfonso Cuarón (incluso la escena de acto sacrificado y rescate son gráficamente cercanas).

Oportunidad desperdiciada

Fuera de las coincidencias y a nivel gráfico, desde las primeras escenas tenemos unos excelentes cuadros, imágenes muy limpias (exquisitas) y aspectos atractivos desde la primera toma. Particularmente, me quedo con la visión del vacío infinito y estrellado de Jim Preston (Pratt) una vez fuera de la nave

De otro lado, la presencia del infalible sistema inteligente de la nave (que por cierto, siempre termina fallando como en tantas otras cintas) solo sirve como originadora de la trama**, dejando una sensación de que todo es increíblemente oportuno – sensación que se esparce en varios acontecimientos de la historia.

La cinta tropieza en aquello que el espectador ambicioso no percibe: la profundidad detrás. El cuerpo sumergido del iceberg. El antes del ahora. La configuración de todo lo que lleva a que estén los 5000 pasajeros, de diversos oficios, dentro de esa nave. El motivo por el que Jennifer Lawrence tenga el oficio de escritora o periodista (que en sumo caso no es lo mismo) es un chiste mal contado.  Si bien, a grandes rasgos se explican algunos asuntos de este tipo, no logran ser suficientes para tranquilizar al espectador que cuestiona. Pero a niveles narrativos y de entretenimiento, cumple con todos los requisitos.

El punto que realza la cinta, que hace que salga a flote definitivamente, tiene que ver con el pasajerosunclasicofuturistasobrelamoral3propósito de todos los recursos antes mencionados (repetitivos, originales o no): la presentación de un tortuoso conflicto para definir ¿qué es lo correcto? Y cuando lo socialmente correcto ya no es suficiente. La presencia constante de este hecho lleva al espectador a desarrollar preguntas casi ontológicas sobre los acontecimientos que observa. Desarrollando un juicio valorativo más que de la película, de las acciones que desarrolla.

La pregunta es sencilla: ¿es pertinente concentrar todos los recursos del film en una sola pregunta cuyo argumento narrativo ya lo desarrolla por sí solo? Juzguen ustedes.

Lo bueno: El amplio y profundo debate moral del protagonista al inicio. Excelente a nivel visual. Escenas, planos y detalles gráficos de primera línea. Muy acorde con la presencia tecnológica de la historia. Gran interpretación de Lawrence.

Lo malo: La falta de profundidad desarrollada. El juego con el síndrome de Estocolmo. La presencia casi anodina del capitán de la nave (salvo por una finalidad bastante práctica).

Lo Curioso: Dentro de la nave puede encontrarse un bar que no se corresponde para nada con el resto del escenario tecnológico (el contraste de madera metal es bastante sobresaliente). Su disposición así como la finalidad para la que fue concebida (cinematográficamente hablando) – y quizá también el bartender – recuerdan a la cinta de Jack Nicholson: El resplandor***.

……………………

*Romance de ensueño entre dos personas de mundos distintos que viven un amor sacrificado e idílico.

** Hasta hoy me hago la pregunta: el falló que termina despertando al protagonista, fue cuestión de azar, porque resulta muy conveniente si atendemos a la profesión del único tripulante despierto. Y al hecho de que la nave falla justo a niveles que él puede resolver.

*** The Shinning (El Resplandor)

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