Cebiche de tiburón: Una fuente vacía

cebichedetiburoncinentremeses5Es raro. Una semana después de su estreno la cinta Cebiche de tiburón (2017) tiene una pobre cantidad de espectadores cuando ingreso a la sala. Quizá sea cierto eso que dicen: que la mejor publicidad es la gente. Este simple hecho ya deja en evidencia lo que ciento veinte minutos de escenas y actuaciones confirman luego.

Es raro. Y digo es raro porque ver que una comedia nacional no funcione, lo es. Más aún si se trata de una cinta que ha sido promocionada a un cierto nivel. Lo mismo pasa cuando se piensa en la calidad de los actores (una gran cantidad de ellos con una enorme lista de participaciones nacionales a todo nivel: cine, series, novelas, etc), cuando atendemos a los numerosos auspiciadores, los medios disponibles a utilizar y otras tantas cosas que ayudan a realzar una producción cinematográfica.

SIN EXCUSAS

Lo más obvio del mundo es tener actores especializados en comedia si se plantea apuntar a ese género. A ese nivel la cinta cumple con el objetivo: es una comedia. De esas nada sofisticadas, fáciles de digerir, ligeras. Usa más la risa simple, el gusto común: popular. Pero ese no es su pecado. Ni su problema. No está mal tener claro el público objetivo al cual va dirigido el humor ni la cinta. Está mal que con tanta cantidad de actores reconocidos y herramientas a disposición cebiche de tiburón sea el mejor resultado posible.

El argentino Daniel Winitzky desarrolla una “historia” (si se puede llamar así) en donde el cebichedetiburoncinentremeses2medio termina siendo la finalidad: hacer reír. La historia de Pato (Manuel Gold) y Gato (César Ritter), esta subyugada por argumentos secundarios, sucesos que pueden ser anodinos pero son presentados como determinantes para el desarrollo de la trama central. ¿Resultado? Una historia que termina abriendo capas y capas, presentando personajes secundarios, situaciones adversas; pero que se desarrollan tan aleatoriamente y sin sustento que su puesta en escena tiene un carácter surreal.

UNA COMEDIA SIN COMEDIA

Lo más surreal de todo es la aparente intención final de la cinta: una concientización sobre el cuidado del mar y de los implementos que nos provee (peces, etc). No está mal sugerir ideas, cuestionamientos, preguntas, críticas. Es pésimo hacerlo como recurso determinante y que ni el discurso se interiorice, ni que el sentido de la trama se complete. Si se quiso plantear una reflexión de ese tipo pudo hacerse una cinta documental. Si se quiso hacer una comedia como cebiche de tiburón pudo usarse la comedia hasta el final. El cambio de ritmo, del humor ligero y libre a una reflexión profunda, con tono sentencioso, rompe lo poco recreado en el transcurrir del film.

cebichedetiburoncinentremeses6Y no lo rompe solo porque no esté bien presentado (¡no lo está!) o algo por el estilo; Lo rompe por falta de cohesión, de unidad interna. Una comedia sin comedia hasta el final no es ciento por ciento comedia. Pero puede ser drama, romance o cualquier otro híbrido. Una comedia con sermón al espectador es… es… cebiche de tiburón.

Quizá el punto más destacable sea el empleo de escenas paródicas, muy similar al teatro o a una historieta. Pero eso queda ahí. La predominancia, en una parte de la cinta, de las rimas es una buena adición, pero que termina desmereciendo y perdiendo sentido conforme su uso se alarga. El narrador de la historia es, ciertamente, nada relevante: nos explica lo que vemos o veremos. Así, la cinta tiene humor, pero no principalmente por la estructura en sí, sino por los actores que la desarrollan.

En cuestiones cinematográficas tiene lo básico, estando a la altura del film, un primer plot nada sofisticado pero efectivo; el segundo si deja bastante que desear. Los planos se complementan bien con el tipo de narración, desarrollándola de manera ligera. Personajes con algunos tags muy poco pensados pero no criticables. Motivaciones entendibles pero casi injustificables (al menos dentro de la historia) que generan la sensación inevitable de, efectivamente, estar viendo una película. No viviéndola.

Cebiche para tiburón es una película estándar, con un humor manejable y fácil de recrear y cebichedetiburoncinentremeses4entender, una “trama” – algunos dirán: ¿hay trama? – bastante simple (aunque los arcos secundarios que la complementan hagan perder un poco el sentido de por qué hacer todo eso), actuaciones rescatables. Un narrador innecesario, participaciones de medios emblemáticos como RPP y América Tv, que presentan una graciosa historia ( absurdamente graciosa, énfasis en absurdo) sobre el mar, la amistad y el poco valor que hoy en día le otorgamos a las cosas más importantes.

Lo bueno: el reparto actoral y la puesta en escena, individualmente hablando claro, de algunos actores.

Lo malo: Necesidad de terminar la película con un mensaje profundo y reflexivo, cuando la cinta presenta una estructura ligera y poco trascendente. Las historias secundarias.

Lo curioso: Su director es argentino. Y, al parecer, en su primera semana de estreno, a pesar de los huecos y las inconsistencias dejadas, puede denominarse dentro del grupo de películas “taquilleras”.

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