El espacio entre nosotros: ¿El protagonismo de una historia?

elespacioentrenosotros2Todos creemos en el amor. Aunque a nuestra manera. Sobre todo hoy en día donde la violencia y las diferencias ocasionan que el amor parezca haberse convertido en un sentimiento ideal, teórico o un tema. No una realidad. Muy pocos creen en él de forma excepcional. Y aunque lo vemos e interpretamos de formas distintas, todos empezamos, alguna vez, como Elliot Gardner. Y por todos me refiero a los idealistas, a los ilusos, los optimistas, los realistas, los retraídos, extrovertidos, en fin, a ese conjunto de gente que se transforma con el pasar de los años en estadística y pierde, o deja de lado, el inocente romanticismo del protagonista de El espacio entre nosotros (2017).

Me pregunto si alguien se habrá reconocido un 1% en algún instante del film. Me pregunto si alguien se habrá burlado del tipo de romanticismo dulce que nace y sale del corazón en las mejores escenas. Es curioso ver como a falta de temáticas originales se recrean nuevas y originales formas de presentación sobre los temas de siempre. La historia de Elliot Gardner, interpretado por Asa Butterfield – actor también de El niño de pijama a rayas (2008) y El juego de Ender (2013) – es una historia como cualquier otra. Y al mismo tiempo no. Resulta que a la típica historia de amor se le unen patrones futuristas, de ciencia ficción y un muy contradictorio y refrescante concepto de amor.

¿CAMBIO DE RITMOS?

De las tres partes básicas de toda historia cinematográfica, la más importante y difícil es la elespacioentrenosotros4primera. Sobre todo cuando la historia deriva de un libro. En el caso de El espacio entre nosotros la primera parte falla en cuestión de ritmo. Es demasiado lenta, a comparación de lo posterior. Probablemente se deba a que es en ella donde se presenta al personaje, el conflicto,  los obstáculos y nudos argumentales que se desarrollarán posteriormente. Sin embargo, la diferencia es muy marcada (entre Elliot en Marte y Elliot en la Tierra – inicio del desenlace – el cambio es muy marcado).

En la primera parte la exposición no solo es lenta, sino que el desarrollo narrativo es casi nulo, transita en una descripción del entorno, las motivaciones, causas y preguntas del protagonista aparecen de forma secuencial, casi sistemática y numerada. Ni los juegos de cámara, ni la contraposición de las tomas pueden negar esa evidencia. La predominancia de Elliot Gardner en estos minutos no solo es vital, sino indispensable hasta el punto de que los cortes no se vean como tal, de que las escenas tengan espacios no laxos entre sí.

A pesar del inicio lento y engorroso, algo poco dinámico, vale la pena la espera. Las mejores escenas a nivel de fotografía, de diálogo y de banda sonora, son desarrolladas mayormente en la segunda parte. El complemento protagónico se lo lleva  Tulsa (Britt Robertson), manejando una buena química y generando la confrontación de ideas y personalidades, que luego parecen hacer simbiosis. Tenemos también dentro de la cinta la participación de un Gary Oldman en un papel menor, algo inusual para la relevancia de sus interpretaciones, aunque no suele añadir mucho durante el largometraje, al final su aparición es relevante para el sentido general.elespacioentrenosotros3

RESURGIENDO EL ROMANTICISMO

Es curioso que el humor de la cinta surja por contradicción (el humor que despierta en los espectadores). Los pequeños gags del protagonista y su acompañante se impulsan en el tipo de discurso que desarrollan ambos. En una especie de oposición integradora. La naturaleza de Elliot hace que Tulsa se vea en la necesidad de desenmarañar el complicado sistema de comunicación que evidenciamos los hombres. Nuestra poca honestidad – para con nosotros y el resto –  y la capacidad de estar siempre a la defensiva producto de lo anterior.

elespacioentrenosotros1El recurso del viaje en busca del objetivo de Elliot se encuentra bien presentado y sirve de pretexto para desarrollar más tanto la relación de los jóvenes como su composición individual. A nivel narrativo la historia es bastante breve,  pero compensa esa carencia a nivel cinematográfico. Las escenas románticas están llenas de frases, diálogos, interacción y química cuyo rasgo principal es la tendencia a deshinbir no solo al espectador, sino al sentido mismo del tema amoroso y de la relación que se interpreta. Por momentos esto fomenta una dulzura tan sincera que es casi dolorosa.

De otro lado la simpleza de los diálogos en las escenas puede generar la visión de superficial o poco profundo, pero esta implementación solo se marca por momentos, a fin de contraponerse con un desarrollo más complejo entre Elliot y Tulsa. Con un final peculiar –dependiendo del punto podría decirse cliché o anticliché. El espacio entre nosotros es una cinta refrescante por la premisa que postula, por las actuaciones de sus protagonistas, la presentación del amor y las escenas panorámicas muy bien logradas. Recomendable para aquellos que aun creemos que el amor puede cambiar, o entregarnos, ciertas cosas para siempre.

Lo bueno: El diálogo entre Elliot y Tulsa sobre el amor, sobre los sentimientos y la capacidad de decir lo que sentimos. Panorámicos y banda sonora perfectos en la presentación del viaje.

Lo malo: El inicio, cuesta mucho por la lentitud, por la poca exposición sutil y sugerente que avive al espectador a incorporarse en la historia, a transitarla. Puede ser considerada algo cliché por diversos aspectos, entre ellos la exposición habitual del tema de siempre.

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